La ingenuidad o la maldad de algunos políticos se paga caro y es hora ya de que dejemos la mentalidad de aldeanos y nos coloquemos de forma consciente en el entramado geopolítico.
La cúpula gobernante hoy en
Venezuela, y que ha traicionado la Revolución Bolivariana, ha actuado a su vez
a favor del imperialismo yanqui. Aceptando el control de su petróleo por parte
de EEUU, ha posibilitado que éste se decidida al fin a atacar a Irán, ya que
cuenta con la mayor reserva de petróleo del mundo y no le afecta directamente
el cierre del Estrecho de Ormuz. Igualmente, la falta de valentía de esa
cúpula, además de costarnos 32 mártires, permitió que la asfixia a Cuba se agudizara.
Pero la triste historia de la
ceguera política de los gobiernos de Latinoamérica no termina ahí. Lula,
envalentonado con su liderazgo en el subcontinente, o talvez obligado por
componendas políticas al interior del país, impidió la entrada de Venezuela a
los BRISC, lo que facilitó al imperialismo el poder atacar a ésta y robar a su
presidente legítimo.
Pero Cuba resiste por mandato de Martí, que nos dijo que había que impedir con la independencia de Cuba que se extendiera por América los Estados Unidos como una fuerza más y porque estamos convencidos, como nos enseñó Fidel, que nuestra independencia es un valladar ideológico y político para salvar a América y al mundo del avance del neofascismo.
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