Hace días que medito sobre el tema de los vulnerables en Cuba. Hoy, al escuchar en noticiero del mediodía el reportaje de Thalía, al fin me he decidido a dar modestamente mi opinión. Creo que hay una realidad que no se quiere aceptar, por lo menos aquí en La Habana, el único mercado abastecido para enfrentar las necesidades alimentarias de la población es el de las MYPIMES y todos aquellos cuyos ingresos no les permiten acceder al mismo, son vulnerables.
Las producciones de alimentos nacionales son
insuficientes, por falta de combustible o por los problemas de la generación de
electricidad se han visto afectados los rendimientos de la papa, la producción
de azúcar, el traslado del arroz de los campos al los secaderos y otras
producciones. Estos son problemas objetivos que no tienen que ver con la buena
voluntad de los productores.
Por otra parte, los encadenamientos productivos han
llevado a la Empresa Estatal Socialista y en particular a la industria
alimentaria a vender también sus productos a las MYPIMES, a las tiendas en
divisas o al sector del turismo –en gran medida para asegurar sus ingresos y el
bienestar de sus trabadores. Entonces si son las MYPIMES las que están
asegurando la alimentación del pueblo con sus importaciones, basta ya de cerrar
los ojos a esta realidad: el Estado y demás factores de poder, deben ayudar a
las MYPIMES a cumplir esta función. Si ellas logran bajar los precios se
reducirá la inflación, porque el resto de las producciones y servicios venden
caro para poder comprar sus alimentos. No hay precios abusivos y especulativos,
sino necesarios, porque hay algo que se pretende ignorar: antes de pensar el hombre
tiene que comer.
Si en algo trabajó Fidel desde el triunfo de la
Revolución fue en reducir el costo de la vida para los cubanos, hoy son los
alimentos y no los alquileres, la tarifa eléctrica, el teléfono, etc. los que
más afectan los ingresos del pueblo. Cómo podría el Estado ayudar a las MYPIMES
a mantener abastecido el mercado y ser asequibles a las mayorías: reduciendo
los costos de ellas. Por ejemplo, podría venderle la divisa que necesitan para
importar los alimentos, así recaudaría la moneda nacional que en exceso
circula, lo que traería resultados en la reducción de la inflación. También
ayudarlas en los trámites del comercio exterior, permitiéndoles utilizar la
infraestructura estatal a precios módicos: puertos, aeropuertos, etc.
Ya nos hemos dado cuenta que el modelo económico
diseñado por Fidel cambió y que atemperado al mundo actual se han tomados
experiencias de China, Vietnam y otros, pues hay que actuar en consecuencia con
ello, recodando siempre que la fortaleza de la revolución está en el pueblo y
que sin él no hay revolución posible.
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