domingo, 4 de octubre de 2026

ESPERO QUE MIS AMIGOS ME ENTIENDAN

Por lo general no me gusta hablar de mi, ni hacer anécdotas sobre mi vida en las redes sociales. Me parece petulante estar hablando de uno cuando hay tantos problemas en el mundo. Si me gusta decir lo que pienso de las cosas que pasan, pero hoy hago una excepción y casi al final del camino, quiero contarles algo que no me quiero llevar a la tumba.

Yo decidí quedarme aquí, junto a mi pueblo, con sus victorias y también con sus insuficiencias y sus limitaciones, incluso ante la posibilidad de que sea agredido militarmente. No porque no se me presentaran opciones: estuve 9 veces en EUU a ver a mi madre, aviejé por Europa cuando era mucho más joven; estuve 4 veces en Rusia y una vez en Bulgaria. También pasé por Ucrania, Moldavia, Alemania, Republicana Checa y España, pero escogí quedarme en Cuba porque aquí pertenezco y estas son mis raíces.
Excepto un hijo ya no me queda familia en Cuba. Unos murieron y otros emigraron. Primero emigró mi hermana, después mi madre, mi hijo y finalmente mi nieto. También se fue mi primer amor y el ´último. Pero no me siento sola, tengo a esos vecinos serviciales -que sin ser familia tuya- te apoya en los peores momentos, a los amigos sinceros que no te olvidaron nunca y tengo también hasta los que no te conocen personalmente, pero si me ven triste o preocupada en la calle, me preguntan: ¿en qué puede ayudarte?
He tomado esta decisión de quedarme en mi patria a pesar de haber vivido decepciones, sufrimientos, sanciones que nunca entredí y hasta injusticias e incomprensiones. La tomé porque no he permitido nunca que me ha venza el resentimiento, ni las adversidades han logrado cambiar ni un ápice mis principios, ni mis convicciones marxista-lenista, fidelistas y martianas. Y cómo perdonar es divino, a los que me hicieron daño, los perdono. Mi lema siempre ha sido haz bien y no mires a quién, porque siempre el bien se revierte y me siento satisfecha con mi decisión.
Mi pueblo, ¡qué culto y heroico es mi pueblo! y yo lo amo tanto. Siento tal orgullo por él, por su cultura y su historia, que me duele y me enfrento ferozmente si alguien lo ofende o lo maltrata. No todos los que me rodean entienden este sentimiento, algunos me han llamado tonta y otros hasta me han ofendido, pero estoy convencida de que los que han emigrado tendrán mejores condiciones de vida que yo, pero se sienten muchos más solos -aún rodeador de familiares y amigos- porque le faltan raíces. El árbol sin raíces se seca y el hombre, sin éstas, se reciente y se amarga.
Amo también el ambiente naturales que me rodea y aunque sufro porque ninguna de las formas económicas existentes, ni el Estado tampoco, ha podido crear un sistema coherente de recogida de desperdicios -ni cuando hemos tenido los medios técnicos y el combustible para hacerlo, ni ahora, cuando carecemos de ello. Países mucho más poblados que nosotros no pasan a recoger los desechos todos los días, ni siquiera ponen colectores en las calles, pero los vecinos tienen la disciplina de comprar sus tanques y sacarlos a la calle sólo el día y las horas que pasa el colector; así como, separan en recipientes distintos la materia prima de los desperdicios. Hasta los analfabetos han entendido esto ¿Que ponen multas por no cumplir?, claro; pero ya tienen el hábito. He estado en países cuyos habitante no tiran al suelo ni una colilla de cigarro y no desperdician ni un mendrugo de pan. No creo que porque sean mejores que nosotros, es porque nosotros no hemos puesto la inteligencia necesaria para solucionar este problema. Espero que ahora los gobierno locales lo logren, porque siempre ha sido su responsabilidad.
A pesar de ellos amo mi ciudad, mis playas, mis campos y sus paisajes, sin ellos no puedo vivir y cuando muera quiero que mis cenizas se rieguen en lugar más bello que he visitado -y que a pesar de haber recorrido mundo- está aquí en Cuba, en Punta Arena, en la hermosa playa de Varadero.
Los que no me entiendna, les pido que por menos me perdonen la descarga en esta trasnochada
Sinceramente Elízsabeth

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